-¡Mamá! Mira lo que tengo. -Mi pequeño príncipe alzo sus brazos para enseñarme lo que había cazado y se encontraba escondido entre sus pequeñas manos.
Un pequeño pájaro asomó la cabezita, moviéndose nervioso en las manos de su pequeño capturador. Me agaché enfrente de mi hijo poniéndole una mano en la cabeza, acariciándosela con ternura, mirando al pobre pajarito, y después de nuevo a mi hijo.
-Deberías soltarlo. Algunos animales no saben vivir en cautividad, no se les puede domar,se ponen tristes, no beben, no comen y...mueren.
El pequeño se quedo pensativo, intentando analizar si tenía razón -¡pero me costó tanto cogerlo! -
Puse las manos sobre las suyas con suavidad - Ya mi vida pero tus esfuerzos habrán sido fallidos si el pajarito se muere.. - Observé como pensaba en esa decisión tan importante,y poco a poco con mi ayuda abrió las manos y el pájaro reunió las fuerzas que le quedaban y salió volando. Senté a mi hijo en una de mis piernas, señalándole por donde iba el pájaro - ¿Y ahora que hará el pájaro mamá? -Le di un beso en la mejilla sonriendo - Comerá, beberá, disfrutará de su vida en libertad, de su familia, de sus amigos y será muy, muy feliz.
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